Los propietarios de la Luna, no la podían tener, y la dieron a un
cazador.
A la cabeza de unos meses una pareja de Santas Cruces se la
encontró muy mal herida. La llevaron al veterinario en seguida y se
dieron cuenta de qué tenía chip, seguidamente llamaron a los
propietàris, pero mientras no venían la tuvieron en custodia ellos. El
primero propietrario de la Luna, la fue a recuperar, pero al día
siguiente de tenerla, la entregó al ayuntamiento de su municipio
para que fuesmos a buscarla. En fecha de hoy, las personas que la estuvieron cuidando estos tres días, la han adoptado. Tras todo el que
a pasado la Luna, al fin estará bien, y bien cuidada.
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